El nervio peroneo recorre la parte inferior de la pierna y ayuda a levantar el pie a la altura del tobillo (por ejemplo, al caminar). La compresión crónica del nervio cuando este atraviesa la parte lateral de la rodilla es una causa común de la parálisis del nervio peroneo. Este trastorno causa debilidad en los músculos que levantan el pie y entumecimiento y hormigueo en el antepié.
La parálisis del nervio peroneo suele ocurrir en personas que, por estar postradas en una cama o confinadas a una silla de ruedas, están en posiciones que presionan la parte lateral de la rodilla. Las lesiones o fracturas de rodilla o las lesiones por compresión de la parte inferior de la pierna también pueden provocar esta parálisis. La lesión sucede con más frecuencia en personas muy delgadas y en personas que sufren diabetes. Cruzarse de piernas también podría lesionar el nervio. Las personas con neuropatía periférica son más propensas a tener daño en los nervios debido a la presión.
Es posible que esta afección mejore al aliviar la compresión del nervio. Las inyecciones de corticoesteroides en la zona pueden reducir la hinchazón y la presión en el nervio.
La parálisis del nervio peroneo puede causarle problemas para levantar el pie. Es posible que arrastre el pie al caminar. Esto se conoce como pie caído. Si sufre de pie caído, la férula de pie puede ser útil. Los bastones o andadores pueden ayudarlo a mantener el equilibrio. Consulte con su proveedor de atención médica acerca de estas opciones.
Cuidados en el hogar
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Evite colocarse en posiciones que presionen la parte lateral de la rodilla.
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No cruce las piernas por períodos largos.
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Las personas postradas en cama y aquellas que utilicen sillas de ruedas quizás necesiten usar almohadillas para acolchar las rodillas y protegerlas contra la compresión. Esto es especialmente importante si la persona carece de sensibilidad alrededor de la rodilla.
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Si tiene poca sensibilidad en un pie o en los dos, tome precauciones adicionales para protegerlos:
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Use zapatos cómodos que calcen correctamente. No use zapatos con tacos altos o punta abierta.
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Lávese los pies todos los días con agua tibia y jabón suave.
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Después de secarse los pies, aplíquese una crema o loción humectante.
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Use medias de algodón y cámbieselas todos los días.
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Córtese con cuidado las uñas de los dedos de los pies. No se corte las cutículas.
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No use almohadillas calefactoras ni bolsas de agua caliente en los pies.
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No ponga el pie en una bañera de hidromasaje sin antes comprobar la temperatura del agua con la mano o el codo.
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Controle los pies a diario por si aparecen grietas, ampollas, hinchazón o enrojecimiento de la piel. Si tiene una zona enrojecida que no desaparece en menos de 30 minutos, o una herida abierta que no sana, consulte con su proveedor de atención médica.
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Programe citas anuales para realizarse exámenes de los pies.
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La debilidad o falta de sensibilidad en el pie o la pierna puede afectar su capacidad para manejar un auto sin peligro. Antes de volver a manejar, plantéele este asunto a su proveedor de atención médica.
Visita de seguimiento
Asista a las citas de seguimiento con su proveedor de atención médica o según le hayan indicado..
Cuándo buscar atención médica
Llame a su proveedor de atención médica en cualquiera de los siguientes casos:
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Hinchazón en aumento de la pierna
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Dolor, debilidad o entumecimiento en aumento de la pierna
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Falta de aire o dificultades para respirar
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Zona enrojecida que no desaparece en menos de 30 minutos o herida abierta que no sana
Cuándo llamar al 911
Llame al 911 si ocurre algo de lo siguiente:
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Entumecimiento de la cara o la pierna
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Habla arrastrando las palabras
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Confusión, dificultad para hablar, caminar o ver