La apnea del sueño también recibe el nombre de apnea obstructiva. Es una afección en la que se producen largas pausas entre las respiraciones durante el sueño. Generalmente, aparece por primera vez en los niños en edad preescolar (entre los 2 y los 5 años). Este es el tipo más común de apnea en los niños mayores de 2 años. Las pausas en la respiración pueden ser breves. O pueden durar más de 10 segundos. Durante este tiempo, el niño continúa haciendo esfuerzos por respirar. Esto puede ocurrir en niños que son sanos en otras circunstancias desde los 2 años hasta los años de la adolescencia.
La apnea del sueño puede tener varias causas posibles. Por ejemplo:
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Obesidad
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Agrandamiento de las amígdalas o las adenoides
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Efectos secundarios de los medicamentos
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Anomalías anatómicas
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Trastornos metabólicos o genéticos
Muchos síntomas de la apnea del sueño son fácilmente reconocibles. También se pueden observar directamente las pausas en la respiración. Los siguientes son otros síntomas comunes:
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Ronquidos
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Dolor de cabeza matutino
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Mayor somnolencia
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Sueño agitado
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Sudoración nocturna
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Obstrucción en la nariz
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Irritabilidad
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Problemas de comportamiento
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Orinarse en la cama
El síntoma más común es el ronquido. Pero no todos los niños que roncan tienen apnea del sueño. Otros síntomas varían según la edad.
Durante la noche, los niños más pequeños pueden presentar respiración ruidosa y forzada, movimiento constante, sudoración, micción nocturna y posiciones inusuales para dormir. Durante el día, el niño puede mostrarse hiperactivo, prestar poca atención y tener problemas de comportamiento. La apnea del sueño puede disminuir la cantidad de hormona del crecimiento producida. Esto afectará el crecimiento del niño. Si no se trata, la apnea del sueño puede provocar afecciones pulmonares y problemas cardiovasculares, como presión arterial alta.
Durante la noche, los niños más grandes pueden presentar respiración ruidosa, jadeo, sudores y respiración por la boca. Durante el día, el niño puede presentar dificultad para levantarse de la cama, siestas frecuentes, irritabilidad, y falta de concentración y atención. Es posible que esto afecte sus calificaciones en la escuela.
El diagnóstico puede ser difícil de hacer solamente con la descripción de los padres. Es posible que sea necesario realizar estudios especiales del sueño para saber con seguridad que se trata de este problema. Por lo tanto, el proveedor de atención médica de su hijo puede derivarlo a un médico especialista en la garganta, la nariz y los oídos (otorrinolaringólogo) o un especialista del sueño (neumólogo) para esos estudios.
Si su hijo tiene alergias nasales, los antinflamatorio o descongestivos pueden ser de ayuda. Si la causa de la apnea es el agrandamiento de las amígdalas o las adenoides, y los síntomas son graves, puede recomendarse cirugía. En pocos casos, se receta que el niño use una máquina especial (dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias [CPAP, por su sigla en inglés] o dispositivo de presión positiva binivelada en las vías respiratorias [BiPAP, por su sigla en inglés]) mientras duerme. La máquina ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas para evitar más episodios de apnea del sueño.
Cuidados en el hogar
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Niños de 1 año o más: colóquelo en una posición apenas elevada para dormir. Esto lo ayudará a respirar mejor. De ser posible, levante un poco la cabecera del colchón. O levante la cabeza de su hijo y la parte superior del cuerpo con almohadas. Consulte al proveedor de atención médica cuánto debe elevar la cabeza de su hijo.
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Bebés menores de 12 meses: nunca use almohadas ni haga dormir a su bebé boca abajo o de costado. Los bebés menores de 12 meses deberían dormir boca arriba sobre una superficie plana. El bebé no debe dormir en asientos para coches, cochecitos, columpios ni mochilas portabebés. Si su bebé se duerme en alguno de ellos, acuéstelo sobre una superficie firme y plana lo antes posible. Esto es para no bloquear las vías respiratorias mientras duerme.
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Mantenga a su hijo alejado del humo de cigarrillo u otros contaminantes internos. Estos irritan la membrana interna de la garganta y empeoran esta afección. No permita que nadie fume cerca de su hijo, en su casa o en el auto.
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Trate las alergias nasales según lo recomendado por el proveedor de atención médica de su hijo.
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Si su hijo tiene sobrepeso, hable con el proveedor acerca de un programa para adelgazar.
Visita de seguimiento
Programe una visita de control con el proveedor de atención médica de su hijo o según lo indicado para el próximo examen programado del niño. Si le hicieron una radiografía o una tomografía computarizada, le dirán si hay algún cambio en los resultados, en especial si afecta el tratamiento.
Llame al 911
Llame al
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Dificultades para respirar
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Cualquier episodio en el que su hijo parezca estar débil o la piel se vea pálida o azul (en general, alrededor de la boca)
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Confusión o mareos
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Mucha somnolencia o problemas para despertarse
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Desmayos o pérdida del conocimiento
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Dificultades para hablar
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Frecuencia cardíaca acelerada
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Convulsiones
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Rigidez en el cuello
Cuándo debe buscar atención médica
Llame al proveedor de atención médica de su hijo de inmediato si se presenta cualquiera de las siguientes situaciones:
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Pausas observables en la respiración que duren más de 20 segundos
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No responde normalmente (cambios de comportamiento) en la escuela o en el hogar
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Color azulado durante períodos de respiración normal
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Cambios de comportamiento
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Respiración rápida:
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Del nacimiento a las 6 semanas: más de 60 respiraciones por minuto
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De las 6 semanas a los 2 años: más de 45 respiraciones por minuto
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De los 3 a los 6 años: más de 35 respiraciones por minuto
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De los 7 a los 10 años: más de 30 respiraciones por minuto
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Más de 10 años: más de 25 respiraciones por minuto
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