El trastorno bipolar es una enfermedad grave que altera la vida. Provoca grandes cambios en el estado de ánimo que van de la depresión a la "manía". Antes se lo llamaba "trastorno maníaco depresivo". Los cambios en el estado de ánimo son diferentes de los altibajos normales que todos tenemos en algún momento. En el caso de este trastorno, son más intensos y duran más. Pueden interferir seriamente con nuestro trabajo y en las relaciones interpersonales. Estos episodios son cambios de humor y comportamiento habituales. Pueden ser de intensidad leve o intensos y explosivos. El tiempo que transcurre entre los sentimientos de depresión y manía varía de una persona a otra. Pueden pasar semanas, meses e incluso años.
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En un episodio maníaco, quizás piense y actúe con rapidez. Puede parecer como que está logrando hacer mucho. Al principio, es posible que se sienta muy bien. Pero en el extremo, puede conducir a un estilo de vida desorganizado, caótico. Quizás participe en comportamientos arriesgados. Por ejemplo, gastar demasiado dinero, tener un comportamiento sexual impulsivo o abusar de las drogas. En etapas posteriores, es posible que pierda el interés en la comida. O bien que no pueda dormir por varios días. Quizás hable más rápido y sea difícil entender lo que dice. Puede que otras personas piensen que está en su propio mundo.
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En un episodio depresivo, es posible que sienta una falta de interés en sus actividades normales. A veces, puede sentir tristeza o sentimientos de culpa sin motivo aparente. Podría volverse lento para pensar. También es posible que se sienta con poca energía, no pueda concentrarse o sienta desesperanza. Algunas personas tienen pensamientos de lastimarse durante esta etapa. Los pensamientos hasta pueden incluir el suicidio.
Es posible que se sienta bien entre una fase y la otra. Pero eso no significa que se haya recuperado. Las personas que tienen este trastorno por lo general necesitarán tratamiento durante toda su vida. El uso correcto de los medicamentos y el apoyo médico y de salud mental continuo pueden aliviar en gran medida los síntomas. Pueden mejorar su calidad de vida.
Se desconoce la causa exacta del trastorno bipolar. Pero hay una conexión genética que puede aumentar las probabilidades de que alguien lo tenga. El uso de drogas ilegales, como el speed (anfetaminas) y la cocaína, aumentan el riesgo de que una persona tenga esta enfermedad.
Cuidados en el hogar
A continuación, se detalla lo que puede hacer en su hogar:
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La atención y el apoyo constantes pueden ayudarlo a controlar esta enfermedad. Busque un proveedor de atención médica y un terapeuta que atiendan sus necesidades. Busque ayuda de inmediato cuando sienta que puede estar encaminándose a alguno de los episodios, sea el maníaco o el depresivo.
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Tome los medicamentos según le hayan indicado. Hágase análisis de sangre con regularidad para medir los niveles del medicamento en la sangre. Hágalo aun si piensa que no los necesita.
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No cambie los medicamentos por otros ni los deje de tomar, a menos que el proveedor de atención médica le diga que esté bien hacerlo. No comparta sus medicamentos ni tome los de otra persona.
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Informe a sus proveedores de atención médica sobre todos los medicamentos recetados y de venta libre, así como los suplementos que use. Determinados suplementos interactúan con los medicamentos. Si esto ocurre, podría tener efectos secundarios peligrosos. También puede preguntarle a su farmacéutico acerca de las interacciones entre los medicamentos antes de comenzar a tomar un suplemento o medicamento nuevos.
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Hable con sus familiares y amigos de confianza sobre lo que piensa y siente. Pídales que lo ayuden a reconocer los cambios de comportamiento a tiempo. Entonces podrá buscar ayuda y ajustar los medicamentos, si es necesario. Cuando se sienta bien, haga un "plan de control" para que un amigo o familiar de confianza lo ayude a sobrellevar las épocas difíciles. Por ejemplo, puede pedirle que retenga sus tarjetas de crédito si gasta demasiado durante el episodio maníaco. O pueden buscar ayuda de emergencia si la depresión lo lleva a tener pensamientos suicidas. Si su enfermedad es grave, analice la posibilidad de que algunas personas de su confianza tengan acceso a sus proveedores de atención médica. Ellos pueden colaborar para mantener su seguridad.
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No ingiera alcohol ni consuma drogas ilegales. Podrían provocar episodios y empeorarlos.
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Si su vida se ve muy afectada por esta enfermedad, la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADA, por su sigla en inglés) puede ser de ayuda. La ADA protege a las personas con problemas físicos y mentales crónicos. Comuníquese con la oficina local de la ADA para obtener ayuda si tiene problemas para conservar el empleo, gestionar los problemas del lugar de trabajo o cuidar de sí mismo a causa de su trastorno bipolar. El Departamento de Justicia de EE. UU. cuenta con una línea gratuita de información sobre la ADA: 800-514-0301 (voz) o 800-514-0383 (TTY). Puede ayudarlo a buscar la oficina local. O visite www.ada.gov para obtener más información.
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Únase a un grupo de apoyo, virtual o en persona, para personas con problemas de salud mental.
Atención de seguimiento
Asista a las citas de seguimiento con el proveedor de atención médica o terapeuta según le hayan recomendado. Pueden ayudarlo a encontrar formas de manejar mejor su vida.
Cuándo llamar o enviar un mensaje de texto al 988
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Pensamientos suicidas, un plan para suicidarse y los medios para llevarlo a cabo
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Pensamientos graves acerca de atacar a otra persona
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Dificultad para respirar
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Confusión
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Somnolencia o problemas para despertarse
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Desmayo o pérdida del conocimiento
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Frecuencia cardíaca acelerada, muy baja o irregular
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Convulsiones
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Dolor de pecho nuevo que se vuelve intenso, dura más tiempo o comienza a extenderse hacia el hombro, el brazo, el cuello, la mandíbula o la espalda
Cuándo debe buscar atención médica
Llame al proveedor de atención médica de inmediato ante cualquiera de las siguientes situaciones:
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Siente que los síntomas empeoran (depresión, agitación o energía excesiva)
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No come o no duerme por más de 48 horas
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Siente que ha perdido el control (pensamientos acelerados, paranoicos, alucinaciones o falta de concentración)
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Sensación de deseo de hacerse daño o dañar a otra persona
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No puede cuidarse a sí mismo