El trastorno negativista desafiante es un patrón de comportamiento negativo, desafiante y de enojo hacia padres, maestros y otras figuras de autoridad. Estos comportamientos se pueden ver de vez en cuando en todos los niños. Pero si hay un trastorno, estos comportamientos ocurren con más frecuencia que en otros niños de la misma edad. Además, duran más de 6 meses. Este comportamiento puede incluir lo siguiente:
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Se enoja o se pone furioso con facilidad.
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Discute con adultos, maestros y otras autoridades.
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Se niega a aceptar los pedidos.
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No sigue las reglas.
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Culpa a otros por sus propios errores.
Estos son algunos factores que pueden aumentar el riesgo de que su hijo tenga este trastorno:
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Tener una familia que no se lleva bien y que manifiesta muchos conflictos o violencia física delante de su hijo
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Tener amigos que abusan del alcohol o de las drogas o amigos que tienen comportamientos violentos o delictivos
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Sentirse rechazado por sus pares
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Tener hermanos con problemas de comportamiento
Los siguientes factores también pueden estar implicados:
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Divorcio o estructura familiar inestable
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Tensiones económicas en la familia
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Enfermedad mental en uno o ambos padres
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Normas de crianza inconsistentes
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Mudanzas frecuentes
El objetivo es enseñarle a sustituir el comportamiento desafiante con comportamientos responsables. Las siguientes estrategias pueden ayudar a conseguirlo:
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Terapia individual y familiar
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Grupos de apoyo y clases para la crianza
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Cooperación entre padres y maestros para reforzar los planes establecidos
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Coordinación de las estrategias de cuidado e intervención entre los proveedores de atención médica, el personal escolar y los padres
Cuidados en el hogar
Los siguientes consejos pueden ser útiles en su hogar:
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Colabore estrechamente con los maestros y los profesionales escolares de salud mental de su hijo. Forme un equipo multidisciplinario (maestros, directores, psicólogos, trabajadores sociales y personal de enfermería) para ayudar tanto a su hijo como a su familia a controlar los comportamientos perjudiciales.
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Escuche a su hijo, pero no le dé recomendaciones ni trate de solucionar el problema.
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Hable con su hijo sobre la diferencia entre los comportamientos adecuados y los que no lo son. Dé el ejemplo con un comportamiento adecuado.
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Céntrese en las cuestiones importantes, como las relacionadas con la seguridad. No reaccione de forma exagerada con asuntos de poca importancia.
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Manténgase firme. Cuando adopte una postura o diga algo que a su hijo no le gusta, no ceda solo para ponerse de su lado. En esta etapa de su vida, es más importante establecer y mantener límites firmes y coherentes que agradar a su hijo.
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Reconozca el enojo sin tratar de dar un sermón. (“Parece que eso te molesta bastante...”). Tenga en cuenta que hay algunas cosas en las que nunca estarán de acuerdo. Permita que esto suceda.
Visitas de control
Programe una visita de control con su proveedor de atención médica o según lo que se le haya indicado. Asista a todas las citas y las reuniones de planificación con el personal escolar. Trate de establecer una relación de respeto y confianza. Cuando surjan problemas, pueden compartirlos y hacer cambios tanto en la escuela como en su casa.
Cuándo buscar atención médica
Llame al proveedor de atención médica de su hijo de inmediato si ocurre algo de lo siguiente:
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Cree que su hijo puede ser un peligro para otros o para sí mismo.
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Le preocupa o no sabe cómo manejar el comportamiento de su hijo o no sabe a dónde recurrir para buscar ayuda.
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El comportamiento de su hijo empeora en su casa, en la escuela o en situaciones sociales.