Un trastorno de conducta es un patrón repetitivo y duradero de comportamiento perjudicial que no corresponde al comportamiento normal de la mayoría de los niños. Se trata de un trastorno psiquiátrico real en la infancia y la adolescencia. No es la desobediencia y la falta de respeto habituales que a menudo manifiestan los niños. A los niños y adolescentes que tienen este problema les resulta muy difícil respetar las reglas. Con frecuencia se los cataloga de "irresponsables" o "negligentes". Pero esta afección se considera una enfermedad mental.
Entre los síntomas de este trastorno se encuentran los siguientes:
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Patrón constante de ser desafiante y desobediente
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Se pone furioso con facilidad en repetidas ocasiones
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Siempre parece enojado y ofendido
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Culpa a otros de sus propios errores
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Es extremadamente egoísta e insensible a los sentimientos de otros
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Acosa a otros, busca peleas o usa armas para hacer daño a otros
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Manifiesta crueldad hacia las personas o los animales
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Roba
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Destruye deliberadamente objetos o propiedades (por ejemplo, inicia incendios)
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Irrumpe en la propiedad de otras personas
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Miente
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Se va de casa
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Falta a la escuela sin permiso con frecuencia
Es importante que se haga una evaluación psiquiátrica a su hijo para establecer un plan de tratamiento. Este problema es difícil de tratar. Se puede obtener un resultado satisfactorio cuanto antes se inicie el tratamiento. El objetivo es abordar el enojo y lograr un cambio de actitud y de comportamiento. Los padres también pueden beneficiarse de la terapia. Puede ayudarlos con sus propios sentimientos. También le enseñará la mejor manera de apoyar a su hijo para que haga cambios.
Cuidados en el hogar
A continuación, se detalla lo que puede hacer en su hogar:
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Colabore estrechamente con los maestros y los profesionales escolares de salud mental de su hijo. Forme un equipo multidisciplinario (maestros, directores, psicólogos, proveedores de salud mental, trabajadores sociales y personal de enfermería) para ayudar tanto a su hijo como a su familia a controlar los comportamientos perjudiciales.
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Escuche a su hijo, pero no le dé recomendaciones ni trate de solucionar el problema.
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Háblele sobre la diferencia entre los comportamientos adecuados y los que no lo son. Dé el ejemplo con un comportamiento adecuado.
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Céntrese en las cuestiones importantes, como las relacionadas con la seguridad. No reaccione de forma exagerada con asuntos de poca importancia.
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Manténgase firme. Cuando adopte una postura, no ceda solo para ponerse de su lado. En esta etapa de su vida, es más importante establecer y mantener límites firmes y coherentes que agradar a su hijo.
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Reconozca el enojo de su hijo sin tratar de dar un sermón. ("Parece que eso te molesta bastante..."). Tenga en cuenta que hay algunas cosas en las que nunca estarán de acuerdo. Permita que esto suceda.
Atención de seguimiento
Programe una cita de seguimiento con el proveedor de atención médica de su hijo o según lo que se le haya indicado. Mantenga una buena comunicación con el personal de la escuela de su hijo. Así podrá hacer cambios en el tratamiento en cuanto sean necesarios.
En caso de crisis, llame o envíe un mensaje de texto al 988
Si el niño está en riesgo inmediato de hacerse daño a sí mismo o a otras personas, llame o envíe un mensaje de texto al
Cuándo debe buscar atención médica
Llame al proveedor de atención médica de su hijo de inmediato ante cualquiera de las siguientes situaciones:
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Situaciones en las que sabe o sospecha que su hijo se ha puesto en peligro a sí mismo o ha puesto en peligro a otros (marcas de dientes, lesiones en la cabeza o moretones en quien tiene el problema de comportamiento, alguno de sus hermanos u otros niños)
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Lo ataca a usted o a otro adulto
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Es cruel con los animales
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Lo expulsan de la escuela
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Otros padres o los vecinos le prohíben el acceso a zonas de juego
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