Cuidados en el hogar
La radioterapia es un tratamiento común contra el cáncer. Los efectos secundarios de la radioterapia dependen de la parte del cuerpo tratada y de la dosis de radiación.
Es importante saber que los efectos secundarios de la radioterapia pueden agruparse en aquellos que se producen durante el tratamiento y aquellos que se producen meses o incluso años después. Estos podrían denominarse efectos secundarios a corto y largo plazo.
-
Los efectos secundarios a corto plazo se producen durante el tratamiento o poco tiempo después. Algunos pueden empeorar a medida que avanza el tratamiento. Puede que algunos ni siquiera comiencen hasta que esté bien encaminado en el tratamiento. Luego, pueden durar varias semanas después de terminar el tratamiento. Pero estos efectos secundarios a corto plazo empezarán a mejorar con el tiempo. La mayoría puede tratarse. Y es posible que haya medidas que usted y el equipo de atención médica puedan tomar para prevenir algunos de ellos. No olvide informarle al equipo de atención médica de cualquier cambio que observe durante la radiación.
-
Los efectos secundarios a largo plazo aparecen meses o años después de finalizar un tratamiento con radiación. La radiación puede dañar órganos cercanos a la zona tratada, como los pulmones, el cerebro, el corazón o la vejiga. El equipo de atención médica puede reducir algunos efectos secundarios a largo plazo con una planificación cuidadosa.
Asegúrese de comentar con el equipo de atención médica todos los posibles efectos secundarios a corto y largo plazo. Sepa qué efectos secundarios puede esperar según su plan de tratamiento y si hay formas de prevenirlos. Pregunte a qué síntomas debe estar atento. Sepa cuándo debería llamar al equipo de atención médica y cómo obtener ayuda fuera del horario de atención del consultorio o los fines de semana y los días festivos.
Después de la radioterapia, siga las instrucciones que le dé el equipo de atención médica, así como estas pautas para cuidarse en el hogar:
Cuidados generales
-
Compre y guarde alimentos fáciles de preparar.
-
Siga una dieta saludable y equilibrada que contenga alimentos ricos en proteínas y calorías.
-
Beba suficiente agua y otros líquidos, a menos que le indiquen lo contrario.
-
Antes de tomar vitaminas, medicamentos a base de hierbas o suplementos, pregúntele al proveedor de atención médica. Dígales lo que está tomando o ha dejado de tomar hace poco.
-
Prepárese para la caída del cabello en la zona tratada. A veces el cabello no vuelve a crecer.
-
Si se le seca o le duele la boca o la garganta, avísele al equipo de atención médica. Pruebe tomar bebidas frías. También puede ser útil comer unos trocitos de hielo.
-
Es muy posible que sienta más cansancio mientras recibe la radiación. Descanse lo necesario.
Cuidado de la piel
-
Es normal que la piel del área tratada comience a verse y sentirse como si estuviera quemada por el sol. Puede volverse seca y muy sensible. Puede picar, hincharse, ampollarse o despellejarse.
-
Mantenga la piel limpia y seca, pero no restriegue ni use jabón sobre el área tratada. Lávese suavemente con agua tibia. Seque la piel dando golpecitos con una toalla suave.
-
Pregunte al equipo de terapia qué tipo de loción o crema puede usar.
-
Pregúntele al proveedor de atención médica si puede afeitarse el área tratada.
-
Evite la exposición del área tratada al sol. Pregunte al equipo de terapia qué protector solar puede usar. La piel en el área del tratamiento estará muy sensible al sol y debe protegerla, incluso después de finalizar el tratamiento. No use camas solares.
-
No quite las marcas de tinta a menos que se lo apruebe el radioterapeuta. No restriegue ni use jabón sobre las marcas cuando se lave.
-
Proteja la piel del frío o del calor.
-
No use jacuzzis, saunas, almohadillas térmicas ni compresas de hielo sin consultarlo con alguien del equipo de tratamiento.
-
Use ropa suave y holgada para evitar que la piel se roce.
-
No use cinta ni vendas adhesivas sobre la piel tratada.
Atención en caso de que tenga náuseas, vómitos y diarrea
-
Beba líquidos claros. Beba pequeñas cantidades cada vez, pero con más frecuencia que lo habitual.
-
Tome los medicamentos que le dieron. Si tiene algún problema con ellos, hable con el proveedor de atención médica.
-
Tal vez lo ayude comer porciones más chicas con refrigerios entre comidas. Puede volver a comer más después de esperar un poco, pero si come más de lo que el estómago puede tolerar en determinado momento, puede causarle problemas.
-
Coma alimentos blandos, suaves y con poca fibra.
-
Trate de no comer alimentos picantes, fritos, grasosos o que causen gases. También evite los alimentos con mucha cantidad de azúcar agregada.
Atención en caso de que tenga fatiga
-
Puede que se vaya sintiendo cada vez más cansado a medida que avanza el tratamiento. Esto es normal.
-
Trate de dormir al menos 8 horas durante la noche.
-
Planifique descansos y siestas breves durante el día.
-
Intente hacer ejercicio todos los días. Incluso un paseo corto puede ayudarlo a sentirse menos cansado. El ejercicio también ayuda a que duerma mejor durante la noche.
-
Deje que lo ayuden. Ahorre energía para lo más importante. No se exceda.
Cómo tomar los medicamentos
-
Si le recetaron medicamentos, tómelos según lo indicado. Asegúrese de saber para qué sirve cada medicamento, la dosis correcta y cómo tomarlo. Revise la lista de medicamentos con el equipo de tratamiento.
-
Antes de tomar medicamentos de venta libre, consulte al proveedor de atención médica. Algunos pueden no ser adecuados.
-
Consulte al proveedor de atención médica antes de tomar remedios herbarios, vitaminas o suplementos, incluido el DCB.
-
Infórmele al proveedor si sus medicamentos no están funcionando. Por ejemplo, tal vez tenga que probar varios medicamentos para evitar las náuseas antes de encontrar el que le resulte mejor.
Cuándo llamar al 911
Llame al
-
Dificultad para respirar o tragar
-
Dolor de pecho
-
Confusión extrema o dificultad para despertarse
-
Convulsiones
-
Desmayos
Cuándo debe buscar atención médica
Llame de inmediato al proveedor de atención médica en cualquiera de los siguientes casos:
-
Dolor de garganta
-
Parches blancos en la boca o en la garganta
-
Fiebre de 100.4 °F (38 °C) o superior, o según le indique el proveedor de atención médica
-
Náuseas, vómitos o diarrea que no mejoran con los medicamentos
-
Sangrado o moretones nuevos o que empeoran
-
Empeoramiento de problemas cutáneos o zonas abiertas
-
Fatiga grave
-
Dolor que empeora o no mejora después de tomar los analgésicos
-
Sangre en las heces o heces negras, si no las tenía antes
-
Incapacidad de beber o comer debido a llagas en la boca o náuseas
-
Tos o ronquera que no desaparecen
-
Hinchazón dolorosa, calor o enrojecimiento en un brazo o una pierna
Asegúrese de saber cómo ponerse en contacto con el equipo de atención médica en todo momento. Pregunte si tiene que llamar a algún número especial fuera del horario de atención o en días festivos y fines de semana.
Featured in