La rótula se mueve al mismo tiempo que la pierna, deslizándose hacia arriba y hacia abajo por su carril en el fémur. Pero si la rótula se “descarrila” aunque sea un poco, pueden producirse dolores y lesiones.
Cuando la rótula está en su “carril”
La rótula es controlada por músculos y ligamentos que funcionan como un sistema de poleas, el cual incluye los músculos del cuádriceps, los retináculos y el tendón rotuliano. Si todas estas partes se contraen correctamente, la rótula se mantiene en su posición y se desliza por su carril sin problemas. La presión se distribuye uniformemente sobre la parte posterior de la rótula.
Cuando la rótula “se descarrila”
Una lesión puede hacer que algunos músculos o ligamentos se contraigan demasiado o se distiendan. Cuando esto sucede, la rótula ya no puede rodar suavemente contra el fémur. Incluso es posible que la rótula se incline. La presión puede distribuirse de forma desigual en la parte posterior de la rótula, lo que produce el desgaste del cartílago.