Dentro de los brazos y las piernas, existen unas láminas de tejido grueso llamadas fascias que separan los distintos grupos de músculos. Estas láminas de tejido crean un espacio cerrado llamado compartimiento. El síndrome compartimental ocurre cuando un músculo se inflama demasiado dentro de ese espacio. La fascia no se estira ni expande. A medida que el músculo se inflama, queda cada vez más apretado. Esto ralentiza o detiene el flujo de sangre en el músculo. Además, puede causar lesiones en la función nerviosa. Incluso puede provocar una lesión a largo plazo. En casos graves, el músculo muere y se debe amputar.
La hinchazón que genera el síndrome compartimental se debe muchas veces a una lesión. Esto se puede deber a un accidente o a otro traumatismo con mucha fuerza y daño grave. La actividad física repetitiva y de alta intensidad también puede causar el síndrome compartimental.
En caso de sospechar la presencia de síndrome compartimental, un proveedor de atención médica podría medir la presión dentro de un compartimento. Se le insertará una aguja en la zona afectada. La aguja está conectada a un medidor de presión. Luego, se mide la presión. Si la presión del compartimento es demasiado alta, el flujo de sangre y la provisión de nutrientes podrían verse afectados. Si su proveedor de atención médica diagnostica síndrome compartimental, es frecuente que se necesite una cirugía de emergencia para ayudar a aliviar la presión antes de que se genere un daño permanente.
Si tiene una lesión, debe observar si presenta síntomas compatibles con el síndrome compartimental (ver a continuación). El síndrome compartimental es una afección peligrosa. Puede causar muerte muscular en tan solo unas pocas horas. Llame al proveedor de atención médica para recibir tratamiento de inmediato si presenta los siguientes síntomas.
Cuidados en el hogar
Es posible que le indiquen medicamentos para la hinchazón y el dolor. Siga todas las indicaciones que le den sobre el uso de los medicamentos.
Haga lo siguiente para reducir la inflamación:
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Coloque una compresa de hielo sobre la zona lesionada. Hágalo durante 20 minutos cada 1 o 2 horas el primer día. Continúe esta práctica 3 a 4 veces al día hasta que desaparezcan el dolor y la hinchazón. Para hacer una compresa de hielo, coloque cubos de hielo en una bolsa plástica y ciérrela. Envuelva la bolsa en una toalla o un paño limpio y fino antes de usarla. Nunca aplique hielo o una compresa de hielo directamente sobre la piel.
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Mantenga la pierna o el brazo con la lesión elevado por encima del nivel del corazón. Esto es muy importante durante las primeras 48 horas después de la lesión. Coloque almohadas debajo de la pierna o el brazo al sentarse o acostarse y a la noche mientras duerme.
Visita de seguimiento
Realice el seguimiento con su proveedor de atención médica como se le indique.
Cuándo llamar al 911
Llame al
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Dolor que empeora al estirar, mover o tocar el músculo
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Dolor que no responde a los analgésicos o empeora
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Dolor excesivo para el tipo de lesión
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Piel brillante, inflamada y pálida sobre la herida
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Pies o manos moradas mas allá del nivel de la lesión
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Pérdida de sensibilidad en el miembro lesionado
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Debilidad inusual del músculo lesionado
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Imposibilidad de mover el músculo lesionado
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Entumecimiento u hormigueo nuevo o que empeora en el brazo o la pierna afectada