El granuloma piógeno es un crecimiento benigno (no canceroso) frecuente de la piel compuesto por muchos vasos sanguíneos en la piel. La cabeza, el cuello, la parte superior del tronco, las manos y los pies son los lugares más frecuentes.
Se desconoce la causa, pero puede estar relacionada con una lesión menor en la piel, hormonas o determinados fármacos. Crece rápidamente a lo largo de varias semanas hasta un tamaño de aproximadamente 1,3 cm (media pulgada). Tiene un aspecto elevado, rojo y húmedo, y puede sangrar con facilidad. Se produce con mayor frecuencia en niños, mujeres embarazadas y en aquellos que usan determinados fármacos.
El granuloma piógeno puede resecarse con cirugía. Los tratamientos no quirúrgicos incluyen el raspado con un instrumento (cauterización), el uso de un producto químico como nitrato de plata, terapia con láser, tratamiento eléctrico (electrocauterización) o crioterapia.
La herida puede tardar algunas semanas en cicatrizar después del tratamiento. Es posible que se necesite más de un tratamiento. Un granuloma piógeno puede volver a crecer después del tratamiento.
Cuidados en el hogar
Estas pautas pueden ayudarlo a cuidarse en su casa:
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A menos que se le indique lo contrario, debe cambiarse el apósito una vez al día. Si el vendaje se adhiere, remójelo con agua tibia para retirarlo.
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Lave el área con agua y jabón para eliminar toda la crema, pomada, secreción o costra. Use un hisopo de algodón húmedo para aflojar y eliminar la sangre o la costra que se forme. Puede hacerlo en un lavabo, bajo el grifo de una bañera o en la ducha. Enjuague el jabón y seque con palmaditas con una toalla limpia. Esté atento para detectar cualquier signo de infección.
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Vuelva a aplicar crema o pomada para evitar infecciones y evite que el apósito se adhiera.
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Cubra el área con una gasa antiadherente. Luego, cúbrala con el material de vendaje.
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Si la venda se humedece o ensucia, cámbiela lo antes posible.
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Puede usar analgésicos de venta libre, como acetaminofeno o ibuprofeno, para controlar el dolor, a menos que se le haya recetado otro medicamento. Si tiene enfermedad hepática o renal crónica, úlcera gástrica o sangrado del tracto digestivo, hable con su proveedor de atención médica antes de usar estos medicamentos. No administre ibuprofeno a niños de menos de 6 meses. No administre aspirina a niños menores de 19 años. Esto es para prevenir una enfermedad grave denominada síndrome de Reye que puede provocar daño cerebral o hepático.
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Evite rascarse, pellizcarse o causar algún traumatismo en el lugar de la cirugía.
Atención de seguimiento
Haga un seguimiento con su proveedor de atención médica o según se lo indiquen. En ocasiones puede ocurrir una infección después de cualquier procedimiento quirúrgico. Observe atentamente la herida en 2 días para detectar los signos de infección que se enumeran a continuación.
Cuándo obtener atención médica
Llame a su proveedor de atención médica o busque atención médica de inmediato si:
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Tiene un aumento del dolor en la herida.
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Ve un aumento de enrojecimiento, hinchazón o pus en la herida.
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Aparecen líneas rojas en la piel que vienen de la herida.
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Tiene fiebre de 38,0 °C (100,4 °F) o más, o según lo indicado por su proveedor.
Si la afección reaparece después del tratamiento, es posible que deba realizar un seguimiento con su proveedor para obtener más tratamiento.