Se llama angioedema a la aparición repentina de parches inflamados (edema) en la piel o las membranas mucosas. Casi siempre afecta la cara, los labios, la boca, la lengua, la parte posterior de la garganta o las cuerdas vocales. También puede ocurrir en otros lugares, como los brazos, las piernas o los genitales.
Existen diferentes tipos de angioedema. A veces, el angioedema forma parte de una reacción alérgica (angioedema alérgico). Otras veces, el angioedema está presente sin ningún otro signo de reacción alérgica (angioedema aislado). En casos raros, el angioedema puede afectar a varios miembros de una familia (angioedema hereditario). A veces, nunca se descubre la causa del angioedema (angioedema idiopático)
Los alérgenos son sustancias que causan alergias. Estimulan el cuerpo para que libere sustancias químicas. Esas sustancias químicas hacen que se acumule líquido debajo de la piel, lo que causa hinchazón. Si esa inflamación hace que la piel se hinche, se denomina angioedema.
El angioedema alérgico puede desencadenarse por alergias a alimentos, medicamentos, látex o picaduras de insectos.
El angioedema alérgico ocurre repentinamente, minutos u horas después de la exposición a un alérgeno. La hinchazón a menudo aparece en la cara, los labios, la boca, la garganta, los brazos y las piernas, o los genitales. La hinchazón suele aparecer en forma de parches irregulares. El angioedema alérgico a menudo viene con otros síntomas, como urticaria, picazón y enrojecimiento de la piel. El angioedema que no está vinculado con una alergia generalmente no causa urticaria ni picazón. En algunos casos, el angioedema puede afectar los intestinos y provocar dolor abdominal (de estómago). La garganta y las vías respiratorias en los pulmones también pueden hincharse y provocar dificultad para respirar. Esos síntomas deben considerarse una emergencia médica.
Los síntomas de su hijo dependerán del tipo de angioedema que tenga. La hinchazón con o sin picazón o enrojecimiento son los principales síntomas. Otros síntomas pueden incluir:
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erupción, urticaria, enrojecimiento, ronchas, ampollas;
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picazón, ardor, escozor, dolor;
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piel seca, descamada, agrietada y escamosa;
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hinchazón de la cara, los labios, la lengua u otras partes del cuerpo.
Los síntomas más graves incluyen:
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dificultad para tragar, sensación de que se cierra la garganta;
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dificultad para respirar, sibilancias;
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voz ronca o dificultad para hablar;
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náuseas, vómitos, diarrea, cólicos estomacales;
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sensación de desmayo o aturdimiento, frecuencia cardíaca rápida, presión arterial baja.
El angioedema puede desencadenarse por la exposición a ciertas cosas. Las afecciones médicas que comprometen el sistema inmunitario y ciertas infecciones pueden provocarlo. A veces, la causa puede ser muy clara. Sin embargo, a menudo es difícil encontrar una causa. El angioedema hereditario puede ocurrir después de la exposición a estrés, procedimientos dentales, un traumatismo o una infección. Las causas del angioedema pueden ser similares a las causas de las reacciones alérgicas. Las causas más frecuentes del angioedema alérgico incluyen:
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alimentos como mariscos, maní, productos lácteos, gluten y huevos. También colorantes, saborizantes y aditivos;
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mordeduras o picaduras de insectos como abejas, mosquitos, pulgas y garrapatas;
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medicamentos, como penicilina, sulfamidas, aspirina e ibuprofeno. Estas son causas más comunes. Sin embargo, cualquier medicamento puede causar una reacción;
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látex en guantes, ropa, juguetes, globos o algunas cintas. Algunas personas alérgicas al látex pueden tener problemas con alimentos como bananas, aguacates, kiwis, papaya o castañas;
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calor, frío, luz solar.
Cuidados en el hogar
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El proveedor de atención médica puede recetarle medicamentos para la picazón, la hinchazón o el dolor. Siga las instrucciones del proveedor cuando le administre estos medicamentos a su hijo.
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A menos que se le haya recetado un antihistamínico de venta con receta, pregunte al proveedor si puede darle difenhidramina a su hijo. También pregunte cuál es la dosis recomendada y con qué frecuencia debe darle el medicamento a su hijo. La difenhidramina ayuda a reducir la picazón si hay áreas grandes de la piel afectadas. Puede provocarle somnolencia a su hijo.
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No aplique difenhidramina en crema sobre la piel de su hijo porque a veces puede causar una erupción y una reacción local al medicamento.
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A menos que se le haya recetado otro analgésico, pregunte al proveedor si puede darle a su hijo acetaminofeno o ibuprofeno para controlar el dolor. Pregunte cuál es la dosis recomendada. Y pregúntele con qué frecuencia debe darle el medicamento a su hijo. Nunca administre más de lo recetado.
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Antes de darle a su hijo cualquier medicamento de venta libre, consulte siempre a su médico o farmacéutico.
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Es posible que se le hayan recetado medicamentos para evitar que los síntomas de su hijo reaparezcan. Administre esos medicamentos solo según las indicaciones.
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Si se sabe que su hijo es alérgico a algo, haga todo lo posible para evitar el contacto con eso. Si el proveedor sospecha que el angioedema fue causado por medicamentos que su hijo toma regularmente, lo comentará con usted.
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Lleve un registro de lo que su hijo puede haber hecho, haber comido o haber estado expuesto antes de la reacción. Tenga en cuenta si hubo reacciones similares en otros miembros de la familia.
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Aplique compresas frías en las zonas que provoquen molestia. Eso ayudará a reducir cualquier irritación y picazón.
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Su hijo debe usar ropa de algodón suelta. Eso hará que la piel se sienta más fresca y absorberá la humedad.
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Su hijo debe tomar una ducha fría o un baño frío. Los extremos de temperatura pueden desencadenar una reacción.
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Esté atento a los signos de infección (vea a continuación).
Cuidados generales
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Asegúrese de que su hijo no se rasque las zonas del cuerpo que tuvieron una reacción. Eso ayudará a prevenir infecciones.
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Ayude a su hijo a evitar el aire contaminado, el humo del tabaco y la madera, y las temperaturas frías. Esos factores pueden empeorar los síntomas de alergia.
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Trate de averiguar qué causó la reacción alérgica de su hijo. Asegúrese de eliminar el alérgeno. Las reacciones futuras pueden ser iguales o peores.
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Si su hijo tiene una alergia grave, pídale que use un brazalete de alerta médica que advierta sobre esta alergia. O lleve encima una tarjeta de alerta médica para su bebé.
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Si el proveedor de atención médica le receta epinefrina, siempre consérvela con su hijo.
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Informe a todos los proveedores de la guardería o el personal de la escuela sobre la alergia de su hijo. Dígales cómo usar cualquier medicamento recetado.
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Mantenga un registro de las alergias y los síntomas, y cuándo ocurrieron. Eso ayudará a su proveedor a tratar a su hijo con el tiempo.
Atención de seguimiento
Haga un seguimiento con el proveedor de atención médica de su hijo o según se lo indiquen. Es posible que su hijo necesite ver a un alergólogo. Un alergólogo puede ayudar a encontrar la causa de una reacción alérgica y brindar asesoramiento sobre cómo prevenir reacciones futuras.
Cuándo obtener atención médica
Llame a su proveedor de atención médica de su hijo de inmediato si se presenta cualquiera de las siguientes situaciones:
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Los síntomas no desaparecen.
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Los síntomas reaparecen.
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Los síntomas empeoran o aparecen síntomas nuevos.
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La urticaria provoca molestias.
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Tiene fiebre (consulte la sección “La fiebre y los niños” a continuación).
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Tiene signos de infección cutánea, como aumento del enrojecimiento, aumento de la hinchazón, aumento del dolor o secreción con olor desagradable.
Llamar al 911
Llame al
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dificultad para respirar o tragar;
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sibilancias;
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voz ronca o dificultad para hablar o babeo;
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dolor u opresión en el pecho;
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confusión, aturdimiento o mareos;
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dificultad para despertarse o somnolencia intensa;
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desmayo o pérdida del conocimiento;
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frecuencia cardíaca rápida;
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vómitos con sangre o grandes cantidades de sangre en las heces;
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convulsiones;
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náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal o cólicos estomacales.
La fiebre y los niños
Use un termómetro digital para controlar la temperatura de su hijo. No utilice un termómetro de mercurio. Existen diferentes tipos y usos de termómetros digitales. Estos incluyen:
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Rectal. En niños menores de 3 años, la temperatura rectal es la más precisa.
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Frente (temporal). Esta medición funciona para niños de 3 meses o más. Si un niño menor de 3 meses tiene signos de enfermedad, puede utilizarse como primer paso. Es posible que el proveedor de atención médica desee confirmar con una medición de la temperatura rectal.
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Oído (timpánica). La temperatura timpánica es precisa después de los 6 meses de edad, pero no antes.
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Axilar. Es la medición menos confiable, pero puede usarse como primer paso para controlar a un niño de cualquier edad con signos de enfermedad. Es posible que el proveedor desee confirmar con una medición de la temperatura rectal.
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Boca (oral). No coloque un termómetro en la boca de su hijo hasta que tenga al menos 4 años de edad.
Use el termómetro rectal con cuidado. Siga las instrucciones del fabricante del producto para el uso correcto. Insértelo suavemente. Etiquete el termómetro y asegúrese de que no se use en la boca. Puede transmitir gérmenes de las heces. Si no se siente cómodo usando un termómetro rectal, pregunte al proveedor de atención médica qué tipo usar. Cuando hable con un proveedor de atención médica sobre la fiebre de su hijo, dígale qué tipo de termómetro usó.
A continuación, se presentan pautas para saber si un niño pequeño tiene fiebre. El proveedor de atención médica de su hijo puede darle otras cifras para su hijo. Siga las instrucciones específicas de su proveedor.
Lecturas de fiebre en bebés menores de 3 meses:
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Primero, pregúntele al proveedor de atención médica de su hijo cómo debe tomar la temperatura.
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Rectal o temporal (frente): 38 °C (100,4 °F) o más
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Axilar: 37,2 °C (99 °F) o más
Lecturas de fiebre en niños de 3 meses a 36 meses (3 años):
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Rectal, temporal (frente) o timpánica: 38,9 °C (102 °F) o más
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Axilar: 38,3 °C (101 °F) o más
Llame al proveedor de atención médica en estos casos:
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mediciones de temperatura repetidas de 40 °C (104 °F) o más en un niño de cualquier edad;
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fiebre de 38 °C (100,4 °F) o más en bebés menores de 3 meses;
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fiebre que dura más de 24 horas en un niño menor de 2 años;
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fiebre que dura 3 días en un niño de 2 años o más.
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