Dismenorrea es el término que se usa para describir los períodos menstruales dolorosos.
El útero es un músculo. Por lo general, unas sustancias químicas llamadas prostaglandinas hacen que el útero se contraiga durante la menstruación. Las contracciones empujan la acumulación de tejido que se produce todos los meses dentro del útero. Si la contracción es muy fuerte, puede producir dolor. El dolor se puede sentir como cólicos en la parte baja del abdomen, de la espalda o en los muslos. En los casos más intensos, podría experimentar otros síntomas también. Por ejemplo, náuseas, vómitos, heces sueltas, sudor o mareos.
Existen 2 tipos de dismenorrea:
Dismenorrea primaria. Son los cólicos menstruales comunes. Pueden empezar 1 o 2 años después del primer período. Es posible que se alivien o desaparezcan a medida que pasan los años o después de tener un bebé. Los cólicos a menudo se sienten justo antes del período o el primer día. Pueden durar de 1 a 3 días. Se trata con medicamentos y medidas para asegurar la comodidad, que se describen más abajo (consulte la sección “Cuidados en el hogar”).
Dismenorrea secundaria.. Puede empezar unos años después. Se refiere al dolor menstrual que se debe a un problema de salud subyacente. El dolor puede durar más que los cólicos menstruales comunes. También puede empeorar con el tiempo. Estos son algunos problemas que pueden producir dismenorrea secundaria:
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Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Es una infección que afecta a los órganos reproductores femeninos, como el útero y las trompas de Falopio.
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Fibromas. Son masas no cancerosas (benignas) que crecen dentro de la pared del útero.
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Endometriosis. El tejido que normalmente solo recubre el interior del útero (endometrio) crece también fuera de este. Como el tejido anormal también se inflama y sangra todos los meses, puede producir dolor.
Una vez que se encuentre la causa de la dismenorrea secundaria, podrá recibir tratamiento. Su proveedor de atención médica conversará con usted sobre las opciones, según sea necesario. Los cuidados también podrían incluir algunos de los tratamientos que se mencionan más abajo (consulte la sección “Cuidados en el hogar”).
Cuidados en el hogar
Medicamentos
Algunos medicamentos pueden ayudar a aliviar o prevenir el dolor y los cólicos menstruales. Por ejemplo:
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Medicamentos antinflamatorios no esteroides (AINE), como el ibuprofeno
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Medicamentos recetados, si es necesario
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Tratamiento hormonal (incluye la mayoría de los métodos anticonceptivos hormonales, como las pastillas, los anillos, los parches, las inyecciones o los DIU con liberación de hormonas)
Cuidados generales
Pruebe con estos consejos para ayudar a aliviar el dolor y los cólicos:
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Descanse lo necesario.
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Aplíquese una almohadilla térmica en la parte baja del abdomen o de la espalda, según las indicaciones. Un baño con agua tibia o masajes en estas zonas también pueden servir.
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Haga ejercicio con regularidad. Muchas mujeres han notado que estar más activas cada semana las ayuda a reducir el dolor y los cólicos.
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Pida recomendaciones a su proveedor de atención médica sobre otros tratamientos que pueda probar para controlar el dolor y los cólicos.
Visitas de control
Asista a los controles con su proveedor de atención médica según le hayan indicado.
Cuándo buscar atención médica
Llame a su proveedor de atención médica de inmediato ante cualquiera de las siguientes situaciones:
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Fiebre de 100.4 °F (38 °C) o superior, según lo que le haya indicado el proveedor.
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El dolor o los cólicos empeoran o no se alivian con medicamentos.
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El dolor o los cólicos duran más de lo normal o se presentan entre un período y otro.
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Secreción anormal de la vagina entre un período y otro.
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El sangrado se vuelve abundante (empapa más de una toalla sanitaria o un tampón cada hora durante 3 horas).
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Sale un tejido rosa o gris de la vagina.
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